¿Cuál es el tamaño mínimo de la inteligencia?
No, no digo si la estupidez tiene un límite inferior (aunque también…) sino el tamaño físico necesario para que una forma de vida orgánica sea inteligente y autoconsciente. Por ejemplo, los insectos tienen una inteligencia limitada, casi la misma que nuestros robots actuales; esa escasa programación les da sin embargo una amplitud de comportamientos considerable (basta con ver los juegos de ocultamiento de una cucaracha para humanizarlas como astutas zíngaras o miembros de la résistance doméstica). Otras criaturas durante largo tiempo subordinadas a un rango cuasi-autómata, por ejemplo los peces, han demostrado últimamente que no (y que eso de la memoria de 3 segundos era un mito). Pero bueno, Descartes decía que los perros (y demás fauna) eran autómatas sin alma. En nuestro avance científico, le vamos ganando respeto al resto de seres sensibles.
PinkTentacle rescata una historia curiosa de la ufología japonesa. El 25 de Agosto de 1972 -plena época de oleadas OVNI en todo el mundo- en la ciudad de Kochi al sur de Japón dos chicos avistaron una serie de luces sobre los campos de arroz al anochecer que se movían de forma errática. Al caer la noche, y como corresponde a esas edades, un grupito de amigos se acercaron para investigar, avistando más detalladamente el objeto luminoso que desapareció al acercarse ellos. Hasta aquí, es un Encuentro Cercano de tipo I estándar. Pero…
El 4 de septiembre algunos de estos chicos encontraron un raro objeto en el campo de arroz, y uno de ellos, Hiroshi Mori, lo llevó a su casa. El objeto, en forma de sombrero de metal de 1.3 kg. y unos 15 cm. de diámetro, parecía contener algo suelto en su interior. La parte plana tenía unos orificios en el centro como una regadera, y unos dibujos grabados alrededor. Al echarle agua por los agujeros chirriaba y brillaba, y en una ocasión hurgando con un alambre pudo vislumbrarse un interior con algo similar a componentes electrónicos.
Más tarde ocurren una serie de desapariciones: el artefacto, guardado, desaparece para reaparecer en otro sitio y ser recuperado por los chicos. La última desaparición, el 22 de septiembre, fue definitiva.
Por supuesto, surge la pregunta: ¿Por qué no llevaron el objeto a sus maestros o alguien que lo investigara? Todo pinta como un rollo inventado por los estudiantes para llamar la atención, pero lo curioso es que 35 años después todos ellos siguen sosteniendo la misma historia.
La ilustración del principio de esta nota es un Utsuro-bune, avistado hace unos 200 años en distintas partes de Japón…
Incluyo también para redondear el tema con la pregunta inicial, fotos del koro (quemador de incienso de cobre, japonés) que tengo encima de mi cómoda (se puede ampliar, y está puesto bocabajo):
La historia y alguna foto más en Pink Tentacle.





A mi la foto de la derecha me recuerda a un aparato que tiene mi madre para hacer bizcochos. El molde para los bizcochos es con forma de rosca, y el aparato ese encaja en el agujero central. Su función es hacer que el calor de la llama del fogon, de por igual a toda la parte interior del rosco…
Te imaginas que fuese una raza de reposteros del espacio exterior…? 🙂