«Pienso que no debemos subestimar la fuerza de la vergüenza. El libro Freakonomics discute brevemente la manera en que el Ku Klux Klan perdió a sus suscriptores, y el ejemplo es instructivo. Un hombre llamado Stetson Kennedy, casi sin ayuda, erosionó el prestigio del Ku Klux Klan en los años ’40 uniéndose a su organización y después huyendo con todas sus contraseñas secretas y jerga absurda, pasándoselas a los guionistas de las aventuras radiofónicas de Superman. Semana tras semana, Superman luchaba contra el Klan, y el lenguaje codificado del Klan verdadero fue hecho público y expuesto a la burla popular. Los chicos jugaban a Superman contra el Klan en los patios de sus casas. El Klan fue humillado, y mostrado en todo su absurdo; y pasamos de un mundo en el cual el Ku Klux Klan era una organización legítima con diez millones de miembros – muchos de los cuales eran senadores, e incluso un presidente – a un mundo en el cual hay algo así como 5.000 klansmen. Es básicamente una organización extinta.»
(Desvergonzadamente copiado y traducido de Pharyngula)




Es que muchas veces las armas no son la mejor forma de luchar, verdad?
Vaya, es que da para pensar… te das cuenta de que a veces la ficción influye mucho en la realidad que la ha creado. Por ejemplo a Alex Raymond en 1944 o 45, que Seguridad Nacional le dió un toque para que dejara de hablar de armas atómicas devastadoras en Flash Gordon porque precisamente iban a usar algo de eso contra el Emperador… no Ming de Mongo, sino Hirohito de Japón.
Y las veces que la vida real ha pillado cosas de la ficcion..? Pq no me digas que el proyecto ese de La guerra de las Galaxias no chanaba ni nada… Aunque solo fuese por el nombre… xD