Esta mañana mientras entraba a la oficina encontré en el suelo a tres hermosas hembras adultas de escarabajo, debatiéndose boca arriba sobre el cemento. (Mi actual entorno de trabajo es bastante… silvestre). El aspecto era similar al de los cascarudos de Sudamérica, bicho torito (Diloboderus abderus, llamado así por la pinza frontal de los machos) pero más amarronado.
No tardé mucho en cogerlas a las tres y llevarlas al césped, pero al rato noté un curioso olor en mi entorno… olía a cabra. No me sonaba que los cascarudos expulsaran químicos de defensa, así que me fui a documentar.
Resulta ser que algunos escarabeidos, al igual que muchos otros coleópteros, sí usan el ácido hexanoico o caproico como defensa, junto con otros químicos y feromonas. El ácido caproico huele a cabra, de la misma manera que el butírico huele a pies cuando se oxida. Aún después de lavarme con lejía y jabón, se puede notar el rico y denso hedor en mis manos.
Aunque no he identificado a la especie de cascarudo marrón cobrizo, la próxima vez que ayude a alguno será mediante un cartoncito. Tampoco tengo muy claro si estaban defendiéndose o intentando ligar conmigo; al fin y al cabo, esas feromonas… mmm…




salido mental… estaba buena la escarabaja? tenia amigas? 🙂