Homo sexual

En estos días se ha hablado mucho de los hermanos del hombre. La publicación del genoma de Homo neanderthalensis, mostrando no sólo un gran parecido con el nuestro sino demostrando que trazas de su genoma existen en el nuestro en la mayor parte de las poblaciones humanas fuera de África (lo que indica que sapiens y neandertales se hibridaron con éxito en el pasado) ha dado pie a montones de discusiones de todo tipo: racistas, religiosas, serias… una de las sugerencias que me ha sorprendido es la de reducir a los neandertales a una subcategoría de nuestra especie: Homo sapiens neanderthalensis, lo cual daría irónicamente la razón a los desinformados periodistas que usaban esta inexistente nomenclatura hace unos meses. Sí, los mismos que dicen «Neardentales» y «Estifen Jáu-quins» con impunidad bárbara.

De todos modos la representación artística del neandertal ha cambiado bastante, desde el simiesco cavernícola peludo y achaparrado de la primera reconstrucción (o el dibujo del master Frazetta que he puesto en la cabecera) a las modernas reconstrucciones como esta de Atelier Daynes que tiene un aire a mi primo Sebastián pero en rubio.

Pero esto no es todo. Una hipótesis propuesta por un equipo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig estima que la diversidad genética del hombre moderno procede de la hibridación con otras especies Homo que se iba encontrando a lo largo de su camino desde África a Asia. Erectus, floresiensis… lo que se pusiera delante. Ya no hablamos de racismo; el especismo empieza a perder soporte científico también. La cuestión más intrigante es: ¿Por qué sólo sobrevivimos nosotros? ¿O tal vez seamos como la plastilina gris que quedaba cuando mezclabas todos los colores una y otra vez?

Welcome to the family, Homo sapiens neanderthalensis ,

Neanderthals not the only apes humans bred with (New Scientist)