Krotita, un mineral nuevo

Desde que nos obligan a aprender la tabla periódica del señor Mendeléiev en el colegio, el mundo se vuelve más aburrido. De repente sabemos que nunca descubrirán el unobtanio, el calisteno o la kriptonita, ni ningún elemento nuevo y misterioso que nos dé superpoderes: los huecos que pudieran quedar en la tabla sólo pueden ser llenados por cosas tan inestables que existen artificialmente fracciones de segundo antes de descomponerse. Esto no ocurre, por suerte, con los minerales.

Las características de un mineral no solo dependen de su composición química, sino de cómo están organizados: así el carbón, el grafito y el diamante son hijos del mismo elemento carbono. Con nuevas geologías extraterrestres, el abanico se multiplica exponencialmente al punto que todavía se discute si las reacciones obtenidas en la sonda Viking con suelo marciano se debían a microbios o a alguna exótica composición de tierra expuesta durante millones de años a las radiaciones.

El nuevo mineral descubierto y clasificado como krotita (por Alexander N. Krot, un investigador de la Universidad de Hawai) se halló en una inclusión en el meteorito NWA 1934 encontrado en el norte de África, datado en unos 4500 millones de años. Constituye una rara mezcla refractaria de calcio y aluminio CaAl2O4 de baja presión que permanece estable a muy altas temperaturas pero no requiere altas presiones, por lo que debió formarse por condensación en la primitiva nebulosa solar (el óxido de calcio-aluminio nunca había sido observado en la Naturaleza, aunque sí se ha fabricado artificialmente). Es posible que se trate de una de las primeras composiciones químicas de nuestro Sistema Solar.

Un breve informe en American Geologist.