Sí, el mundo va fatal. Se cierran empresas, los puestos de trabajo son inestables y las cosas ya no son lo que eran. Y si no, que se lo digan al personal y dirección de Kongo Gumi, una compañía japonesa creada en el 578, lo que le da la respetable edad de… 1429 años!
Esta empresa, dedicada a la construcción de templos, no ha podido resistir el paso del tiempo y acaba de cerrar. Dentro de las claves para el éxito (bastante obvias) destacan el elegir un mercado estable (digamos que en Japón los templos de madera son casi tan comunes como las sucursales bancarias en España) y elegir con inteligencia a los sucesores a la presidencia (en una empresa familiar, esto es muy importante). De los fallos, destacan que en la crisis de la «burbuja económica» de Japón, Kongo Gumi se dedicó a invertir en inmuebles -dejadme destacar esto: es un error invertir en inmuebles durante una burbuja económica– y el dejarse absorber por otra empresa como estrategia de supervivencia. Interesante.
Por supuesto ni nosotros ni sus compatriotas aprenderemos de sus errores y la historia se repetirá una y otra vez, pero ¿no es esta discapacidad lo que hace tan interesante al ser humano como especie?
Enlace en BusinessWeek (vía BoingBoing)




La verdad es que es una pena, no solo pq cierre una empresa de tanta antigüedad, si no pq seguramente harían unos templos muy guapos, y la verdad, los templos de madera japoneses son una de esas cosas que te dejan patidifuso…
Esperemos que esto no sea el comienzo de la desaparición de dichos templos…