Los americanos tienen unas expresiones geniales, tremendamente concisas y que con el tiempo se llenan de significado: desde los LOL y ZOMG del freaky informático a cosas más mundanas. El término reality check se usa para definir la típica bofetada realista a las idas de olla de la gente; un cubo de agua fría que te devuelve de los sueños al soso mundo de la realidad. Me encantan las fantasías y las historias de miedo, pero siempre es necesario dar el puntito de realidad a posteriori para que la gente no haga chifladuras. Esta web está basada en hechos reales, tanto como esa realidad que creéis estar viendo ahí fuera de la oscuridad de vuestros cráneos. Y hablando de cráneos…
Después de ver un rato (no mucho, que tengo que madrugar) el Cuarto Milenio de este domingo -en el que Iker Jiménez y compañía detallaban las terribles y oscuras informaciones provenientes de Ecuador respecto al hallazgo de cadáveres decapitados, posiblemente usados para fabricar cabezas reducidas– he encontrado por pura casualidad con esta nota en BoingBoing que trata el mismo tema. Sí, los temibles jíbaros shuar (no Schwartz, que son otra tribu) aún fabrican tsantsas para adornar las colecciones de ricos excéntricos en Europa y América…
Eso sí, las cabezas que están a la venta tienen un origen bastante diferente a las antiguas piezas-trofeo de los jíbaros, que eran poco más que el cuero del cráneo y cabellera muy curtido y relleno con arena caliente (nada de pócimas mágicas reductoras). Las que se encuentran en eBay por veinticinco dólares están hechas con trozos de cuero de llama o cabra moldeado y son artesanías morbosas, que quedan bien en el espejo del coche o junto a la chimenea. Reality check!



