Las misteriosas Vimanas

Las historias «astroarqueológicas» propias de Erich Von Däniken -es decir, reportajes acerca de hallazgos relacionados con civilizaciones ancestrales dotadas de una tecnología superior a la nuestra, a veces de origen extraterrestre- siempre me han fascinado, aunque el tal Däniken haya caído más o menos en el olvido y la mayor parte de sus enigmas resueltos discretamente de forma banal. Desde luego no es él el único autor que ha minado en estos campos, y aún queda mucho por descubrir… para bien o para mal.

La historia de las Vimanas es otro de esos misterios que rondan por ahí y me obsesionaban desde que era chico. El folklore hindú es rico en narraciones bélicas y exageraciones: los tíos sueltan cifras de millones de años alegremente, y hablan de armas terribles que arrasan ciudades y ejércitos; del Bhagavad Gita se suele citar la frase que se supone repitió Oppenheimer al ver lo que hacía la primera prueba atómica en Alamogordo:

«Me he convertido en Muerte… el Destructor de Mundos»

Claro que otra traducción del verso 34 del capítulo 11 de este libro -la respuesta de Krisna a Arjuna «quién eres?» resulta menos teatral:

Yo soy Kala (el tiempo o la muerte) poderoso destructor del mundo, que ha venido a destruir.

Es clásica la historia del «arma nuclear» Brahmastra que aparece en el Mahabharata y otras escrituras védicas, aunque me gustaría saber si la traducción que presento aquí es realmente fiel al sentido original o es posterior a 1945:

Gurkha, volando en su rápido y poderoso Vimana, lanzó contra las tres ciudades de la Vrishis y Andhakas un solo proyectil cargado con todo el poder del Universo.
Una columna incandescente de humo y llamas, tan brillante como mil soles se elevó en todo su esplendor… una explosión perpendicular con sus nubes de humo salientes… de la nube de humo levantándose después de su primera explosión se formó en círculos expandiéndose alrededor, como parasoles gigantes…
Era el arma desconocida, el Rayo de Hierro, un gigantesco mensajero de la muerte que redujo a cenizas a toda la raza de Vrishnis y Andhakas… Los cadáveres estaban tan quemados como para ser irreconocibles. El pelo y uñas se les cayeron, la cerámica se rompió sin causa aparente, y los pájaros se volvieron blancos.
Después de unas pocas horas, todos los alimentos estaban infectados… … para escapar de ese fuego, los soldados se arrojaron en los arroyos para lavarse a ellos y a su equipo.

Eso para otro día. Hoy quiero centrarme en las Vimanas, gigantescas construcciones aéreas (entre barco y castillo volador, aunque también había modelos pequeños) en las que los dioses surcaban los cielos para trasladarse o efectuar sus ataques. Sugerente, ¿verdad? A saber en qué pensaban los antiguos escribas hindúes cuando refirieron estas historias. Pero se supone que hay un tratado de 2500 años de antiguedad que describe con precisión la forma de construir vimanas, incluyendo su fuente de poder y la aleación de sus cubiertas, y el generador Vril: un vórtice de mercurio capaz de generar un campo antigravitatorio. Con este material habrían estado practicando los nazis hasta que afortunadamente el curso de la guerra acabó con sus investigaciones.

Suena demasiado bien. Pero… si realmente hay un libro con tanta información técnica, ¿cómo es que seguimos usando motores de explosión para volar? Veamos. El libro en cuestión es el Vaimanika Sastra y fue escrito entre 1919 y 1923 por un iluminado hindú, Pandit Subbaraya Shastry, que transcribía las «revelaciones» de un antiguo sabio (Bharadvāja). El tomo fue ilustrado con diagramas por un tal T. K. Ellappa, técnico de la Universidad de Bangalore. El libro no se publicó hasta 1959. Aparte de Ellappa, Shastry no tenía ninguna formación técnica ni de ingeniería: le dictó el libro a un tal Go Venkatachala Sharma, cuyo manuscrito fue olvidado hasta que lo rescató G. R. Josyer, director de la Academia Internacional de Investigación del Sánscrito en Mysore (quien es responsable de su edición y también de la traducción al inglés).

Bueno, todo esto resulta estar muy bien documentado y probado, pero el tema sigue abierto: ¿es tan revolucionario el tratado, ya sea del 400a.C. o de 1920? Así que decidí ver directamente las fuentes: la traducción inglesa del Vaimanika, ya que el sánscrito no lo leo con fluidez. 😉

El libro contiene 3000 slokas o versos, repartidos en ocho capitulos. Al principio resulta sorprendente, porque el texto es confuso pero ofrece descripciones de procesos mecánicos como «dinamos» «energía solar» «absorción térmica». Pero cuidado, estamos lidiando con unos textos escritos en 1920 y para esa época esto era conocimiento común. Luego están los datos escondidos, como en el Sutra 13 donde se describen los metales para hacer las naves:

Hay 3 tipos de metales llamados somaka, soundaalika, and mourthwika. Combinándolos, se producen 16 tipos de metales que absorben el calor.

Sus nombres son ushnambhara, ushnapaa, ushnahana, raajaamlatrit, veerahaa, panchaghna, agnitrit, bhaarahana, sheetahana, garalaghna, amlahana, vishambhara, vishalyakrit, vijamitra and Vaatamitra etc.

Muy bonito, pero no nos dice nada. Se parece mucho a las letanías médicas que sueltan algunos brujos para impresionar: largos listados de cosas pero sin ninguna utilidad práctica. Esto mismo ocurre con otras secciones del libro, y las únicas aportaciones prácticas son las que indica qué comen los pilotos de las vimanas -leche, grano y carne de «oveja, pollo o gorriones» según la estación) y por ejemplo los trucos especiales en los que sí aparecen recetas; por ejemplo el Jalada roopa«para hacer que el vimana tenga el aspecto de una nube» (un dispositivo de ocultamiento? veamos:)

Mezclando zumo de granada, aceite de bilva, sal de cobre, humo de cocina, polvo de mostaza, granthika (?) y caldo de escamas de pescado, y añadiendo polvo de conchas y sal marina, y recogiendo el humo de esta disolución y desparramándolo con el calor solar envolviendo la cubierta, el Vimana tendrá el aspecto de una nube.

Vaaale. Podríamos seguir así, pero la mayor parte de las recetas para hacer aleaciones específicas (por ejemplo para los espejos de «televisión») llevan metal, harina, leche, o uñas de pollo. Las instrucciones para construir elementos de las naves con estos materiales son más decorativas que otra cosa. Cabría pensar en un código secreto al estilo de los alquimistas, dispuesto para ocultar la información delicada de las mentes menos dispuestas: pero en ese caso, ¿por qué tanto detalle? Y todos sabemos cómo se construye un horno atanor de alquimia o se hace un baño María,porque eso sí lo describían con claridad.

Y ahora el plato fuerte, los esquemas técnicos de las Vimanas directamente planificados por Shastry. Son dibujos en plano y alzados de varios modelos de naves, desde cruceros de ataque a cazas y naves nodriza. Todo, recordemos, de 1920.

Bueno, todos fallan en lo mismo: es el mismo que ha dejado desfasado el puente de mando de la Galactica y las naves voladoras (muy similares a éstas, por cierto) de Julio Verne. Consiste en usar elementos tecnológicos propios de la época, ni más ni menos. Los propulsores de los cruceros son gigantescas hélices dispuestas algo azarosamente en unos fuselajes muy poco aerodinámicos; lo que levanta y mueve las rukma vimana son túneles con hélices y la shakuna dispone además de alas de ornitóptero al estilo Da Vinci. En otros esquemas se ven enormes bobinas para generar «campos electromagnéticos» y esquemas cien veces más simples que el de un juguete moderno cualquiera. Ojo, un objeto de alta tecnología puede parecer simple por diseño (estoy pensando en mi iPhone, jo, jo) pero el esquema técnico es tremendamente complejo.

La conclusión más probable es que Shastry concibió sus vimanas a partir de los diseños propios de los treinta años anteriores, sobre todo los aerostatos de Verne (véase el Albatros de Robur el Conquistador) y le añadió algo de color local para obtener la imagen de las auténticas vimanas del folklore; una iniciativa muy creativa que hubiera triunfado en una novela. El por qué decidió hacerlo pasar por un texto real, inspirado mediúmnicamente por Bharadvaja, sigue siendo un misterio.

Ah, por cierto: las naves vril que los nazis intentaron (supuestamente) hacer volar poco antes de su caída no provenían de esta fuente (Shastry) pero, curiosamente, también eran revelaciones mediúmnicas y también se basaban en un supuesto «vortex de mercurio». Qué pueda haber de verdad en estos raros vehículos y la nave nodriza Andromeda-Gerät serán objeto de otro post.

4 comentarios

  1. este de pensar estas cosas que mencionan, jaja. esperemos que no llege ese dia de la destruccion. pero al parecer estos escritos anservido a otros para aser sus experimentos o algo así,,
    chido compadre, es como peliculas de cincia ficcion,, ja ja
    pero entretenida la lectura. Gracias por este post.. :up:

  2. que opináis de todo esto. es mentira? fue un cuento sobre estas imágenes de diseño? en los escritos indues estaban estas imagenes tambien?

  3. me parece una visión perfecta y objetiva sin especulaciones, mas bien una visión escéptica la cual comparto plenamente. Como una supuesta civilización extraterrestre que haya visitado la tierra en tiempo remotos, no iba a dejarnos ningún artefacto futurista, tecnológico y solo nos enseñaría a mirar las estrellas, a cultivar y hacer fuego? esa es mi opinión.

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