Libros ocultos: la Steganographia

Otro misterio que se desvanece! Llevo una temporada que ni ScoobyDoo… en fin.

TrityDe la larguísima lista de libros misteriosos que forman el corpus bibliographicus de cualquier villano lovecraftiano que se precie, las obras del abate Trithemius son especialmente famosas. Este abad del siglo XVI era un erudito singular, maestro de dos de los más grandes alquimistas de la historia reciente como son Paracelso y Agrippa. Cómo podía coordinar públicamente su fama de hechicero con su trabajo, es algo que no entiendo -y más en esa época-. De sus muchos tratados (historia, temas monásticos, astrología, magia, química/alquimia) el más famoso es sin duda la Esteganografía, o Ars per occultam Scripturam animi sui voluntatem absentibus aperiendi certu: un tratado de encriptación en tres tomos -de hecho el primero escrito como tal y el que da nombre a la disciplina- que plantea la posibilidad de transmitir información codificada a distancia usando espíritus.

steg11Esto ha despertado la imaginación de más de uno deduciendo que el buen abad había descubierto la onda corta o algo por el estilo, o que efectivamente se comunicaba con los espíritus. Sobre todo el tomo III tiene tales descripciones de entes angélicos -usando signos de singular diseño, muy similares al lenguaje Enoquiano que John Dee plantearía años más tarde-  y listas de procedimientos mágicos, que la Iglesia censuró el libro tras su edición (Frankfurt, 1606) incluyéndolo en los tratados «prohibidos» (el famoso Index Librorum Prohibitorum) y convirtiéndolo en un best-seller de lo oculto, aunque Tritemio no llegó a verlo; murió en 1516.

Bueno, el año pasado Thomas Ernst, un profesor alemán del colegio La Roche, consiguió decodificar estas largas listas y el mecanismo resultó ser bastante más sencillo que los demonios o ángeles. Una encriptación de sustitución de letras por números, similar al que los nazis usaron en su máquina Enigma, quedaba eficientemente camuflado mediante las descripciones de talismanes y procedimientos mágicos: una pantalla de humo para ocultar el verdadero código.

Los textos traducidos resultan ser bastante nimios: unos salmos, un texto equivalente al «Jovencillo emponzoñado de whisky ¡qué figurota exhibe!» (que muestra en una línea todos los caracteres del alfabeto) y algunas frases juguetonas:

«No te fíes de este monje, le gusta beber buen vino y es raro»

«Jacobo Seitz quiere acuchillarte; cuidado»

Tritemio, aparte de un intelectual de genio, era un bromista consumado; dejó rodar la idea de que su texto trataba de convocar espíritus y cosas de esas: en 1676, Wolfgang Heidel (consejero del Arzobispo de Mainz) dijo haber dado con la clave de la traducción, pero publicó la solución con su propia clave criptográfica (que aún no se ha traducido). Seguro que todavía se están riendo los dos.

Una versión online de la Steganographia (ojo: en latín!)

3 comentarios

  1. Pues buen articulo y sobre todo que buen trabajo de este monje, definitivamente una mente muy brillante y se me hace bastante interesante su trabajo el de encriptar informacion,bueno por lo que he leido no encriptaba cosas muy importantes,dicen que lo hacia como distraccion y que si puso en jaque amas de uno en su epoca.

  2. verdaderamente no sabes casi nada de quien fue este monje jejeje yo me rió de ustedes de verdad fue un gran mago y todavía lo es.

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