¿Quién no recuerda el triste final del matrimonio Curie? En el colegio nos enseñaban que Pierre y Marie Curie, los descubridores del Radio y pioneros en el estudio de la radiactividad, habían sido una feliz pareja hasta que Pierre murió atropellado por un carro en 1906; Marie, viuda triste, siguió sus investigaciones solitarias hasta su fallecimiento por leucemia en 1934. Ese fue el final de las aventuras radiactivas de los Curie -al menos para mí- durante los últimos treinta años. Nunca me gustaron las historias tristes.
Hoy he descubierto que, en otro universo paralelo, la familia Curie tenía una hija, Irène. La chica, muy dotada, sigue los pasos de su madre y colabora con ella en el Instituto francés del Radio. Tiene sus aventuras en la Primera Guerra Mundial en los departamentos radiológicos de varios hospitales, y cuando Francia sale triunfante del conflicto vuelvea trabajar al Instituto con su madre, ahora denominado propiamente Instituto Curie.



