Ocho monjes tibetanos han estado recaudando fondos para recrear su monasterio, Drepung Gomang, que fue destruido. ¿Cómo lo hacen? Pintando elaborados mandalas de arena de colores, figuras representativas muy elaboradas que luego son borradas para dispersar las bendiciones que su trabajo ha atraído. Incluso hay quien se lleva la arena a su casa.
Estos monjes llevaban dos días colocando arenas en el suelo de la Union Station de Kansas, cuando un niño se coló por debajo de las vallas protectoras y se cargó el dibujo bailando, de la forma que se ve en la foto (también se aprecia que quedaba bastante trabajo aún). Su travesura quedó registrada por una cámara de seguridad, así como su madre que aparece pillándolo del brazo.
Menos mal que los monjes son pacientes, como corresponde a un budista. Según Geshe Lobsang Sumdup, «-Po fale» (la traducción es libre) «-Nos quedan tres días más; así que tendremos que trabajar más duro».
Se desconocen los efectos de esta travesura en el karma del mocoso.
Noticia en AP; visto también en BoingBoing




Donde están los budistas de Shaolin cuando se les necesita…? xDDDD