¿Océanos en las profundidades de la Tierra?

centrolatierraEl hallazgo de un diamante en el Amazonas podría aportar información extraordinaria sobre las misteriosas profundidades de la corteza terrestre. Porque si bien es un tópico que «tenemos menos conocimiento del fondo del océano que del espacio exterior«, aún sabemos menos de lo que hay bajo nuestros pies.

Sí está claro que hay un núcleo denso, probablemente de ferro-níquel y otros elementos pesados -metales, elementos radiactivos- mantenido a alta presión y temperatura en parte por su calor original, en parte por la fricción, en parte por la descomposición de esos minerales radiactivos. Este núcleo que tiene las propiedades de un sólido debido a las altas presiones está rodeado por diferentes capas de material fundido y viscoso sobre el cual se asienta la corteza sólida, constituida por los minerales que conocemos. Hasta ahí todo bien, pero… eso es enorme.

E inexplorado: la vida misma acaba a unos pocos metros por debajo del suelo, exceptuando algunas bacterias y otras formas de vida adaptadas que medran entre las grietas húmedas, obteniendo su energía de las reacciones químicas de los minerales. En las cuevas habitan seres más complejos, pero al carecer de luz (por lo tanto de fuentes de energía para mantener un ciclo fotosintético) dependen del material orgánico que viene de fuera. Además, las cavernas que conocemos apenas rozan la superficie de los 5 a 70 kilómetros de corteza terrestre. (Cinco kilómetros no parece mucho hasta que nos damos cuenta que nosotros vivimos prácticamente en el mismo plano. Imaginaos una Tierra con varios cientos de niveles habitables como pisos, desde el nivel del mar hasta la altura de los Alpes). Y estamos hablando de la corteza; el manto, la zona plástica que va entre la cubierta sólida y el núcleo, profundiza hasta los 2900 km. e implica el 87% del volumen terrestre.

diamanteVolvamos al diamante, encontrado en 2008 en la grava fluvial por unos mineros en el municipio de Juína, en el Mato Grosso (Brasil). La gema estaba asociada al mineral kimberlita, indicando que procedía de las profundidades del manto. La muestra, sin valor comercial, fue analizada por un equipo de la Universidad de Alberta (Canadá) y se descubrió que contenía inclusiones de dos minerales especiales: wadsleyita y ringwoodita, dos polimorfismos de alta presión del olivino que se supone existen a unos cuatrocientos kilómetros de profundidad. La ringwoodita sólo se ha hallado en meteoritos condríticos; esta es la primera vez que se detecta este mineral en el planeta Tierra. El diamante contenía también un 1,5% de agua, que es una cantidad significativa.

Esto parece confirmar la teoría de que, en la zona de transición del manto terrestre (400-650 km. de profundidad) podrían existir grandes depósitos de agua -tal vez puntuales, tal vez por toda la zona- arrastrada por las placas tectónicas y cuya presencia está influyendo en la dinámica de los movimientos terrestres. Dinámica que apenas empezamos a comprender, ya que la mecánica de fluidos a esas presiones y temperaturas es muy difícil de predecir.

(Pero es difícil que en ese océano encontremos ictiosaurios, plesiosaurios y hongos gigantes como en la novela de Verne: la presión y temperatura a esas profundidades es demasiado alta)

Hydrous mantle transition zone indicated by ringwoodite included within diamond, en Nature.