Alvarito: -Rayos X.
Luisito: -Eso es una birria. Sólo serviría para verle el esqueleto a la gente; ¡mejor un LASER, que quema!
A: -Son muy grandes y necesitan un rato para quemar; para eso me quedo con una lupa! Además, está fenómeno eso de ver el esqueleto!
L: -¿Y una ultrasónica?
A: -Bleah. Desintegradora! Atómica!
Bueno, más o menos la tónica era esa. Seguramente luego nos gritamos y nos pegamos e hicimos las paces y nos fuimos a apedrear latas al parque -especie de videojuego primitivo-: lo normal. La cuestión es que ahora acaban de inventar un tipo de radiografías, en el sentido de «imágenes de la estructura interna de las cosas» sin usar radiaciones, sino láseres y ultrasonidos.
Lo que han hecho en el Centro Helmholtz de Munich es ingenioso: inyectan al sujeto un marcador fluorescente (el mismo sistema que cuando te dan el delicioso yogur de bario para las radiografías estomacales) y le aplican rayos láser. Luego usan un sistema de ultrasonidos para detectar las minúsculas ondas de choque provocadas por el cambio de temperatura de la solución fluorescente excitada por el láser: todo esto lo interpreta un ordenador generando un mapa 3D muy detallado de las interioridades de quien sea, incluyendo sujetos de nivel microscópico. Ahí está una ventaja del MOST (Multi-Spectral Opto-Acoustic Tomography) sobre los rayos X: permite hacer un seguimiento de procesos de crecimiento y expresión de genes en estructuras minúsculas, y elimina la necesidad de disecciones para la investigación, lo cual es un alivio para los conejitos de laboratorio.
La nota de prensa en el HelmholtzZentrum; visto en io9




Yo prefiero una «Laser»… (haciendo comillas con los dedos) xD