Más de una vez me he preguntado por qué la gente se obsesiona con las ostras con lo ricos que están los mejillones, o con el caviar beluga habiendo huevas de lumpo, o incluso con las larvas de anguila al ajillo pudiendo obtener el mismo sabor con unos tallarines salteados. Esnobismo tal vez?
Un interesante restaurante de Pekín, Guolizhuang, se apunta a la divisa de «como esto porque puedo» que distingue a las grandes firmas culinarias del mundo: cuanto más raro -y caro- mejor. Pero los platos que ofrece Guolizhuang son singulares: penes. Pene de perro, burro, reno, buey… también delicias como perineo de toro, abortos de reno y sabrosos cócteles de sangre de ciervo. Aquí podemos ver un video acerca de un pene de yac y su preparación.
(Nota acerca de la imagen: para no herir sensibilidades he escogido esta foto de una polla (Gallinula chloropus) comiendo, y sus huevos)
Link (vía New Scientist)




Alaaa, ¡que guarrada!, mira que poner una polla, jejejeje, ¡y encima con sus huevos!, ¡atrevido!