¿A qué sabe el agua? Fresca, pesa en la lengua y las mejillas… a veces salada, a veces clorada o picante, pero todo esto debido a sus impurezas. El agua destilada es repulsiva precisamente por su falta de sabor, como constatan todos los libros de texto. Todos los humanos lo saben y las moscas no.
Un estudio publicado en Nature por un equipo de Berkeley parece probar que las moscas Drosophila disponen de un gen (PPK28) expresado como un canal iónico osmosensitivo especializado que genera una respuesta sensorial a la presencia de agua. El estudio sugiere que también otros animales, gatos y ratas por ejemplo, perciben un sabor en el óxido de dihidrógeno. Se hace difícil pensar en los enormes campos de la percepción que no podemos ni siquiera rozar, sabores, olores y colores (toda la gama del infrarrojo y el ultravioleta)…
(Visto en io9)



