Sangre nueva

Algunos experimentos son tan extraños en su concepto que te hacen pensar si aquello del profesor chiflado riéndose a carcajadas entre relámpagos y truenos no será en parte verdad. En el Harvard Stem Cell Institute de Boston (USA) han descubierto que la sangre transfundida de individuos jóvenes «rejuvenece» el tejido de la médula de los huesos (que es el que genera células madre sanguíneas o hemocitoblastos) en animales viejos.

Los ratones viejos que recibieron la sangre joven vieron estimulada su producción de hemocitoblastos, y también de las «células nicho» que son elementos de crecimiento y reparación de tejidos. Lo normal a estas edades es que se produzcan demasiadas células mieloides y menos linfoides, lo cual parece contribuir al deterioro orgánico; pero en los sujetos del experimento la tasa  de producción volvía a los patrones normales. Parece que hay algo en la sangre joven que devuelve el equilibrio al tejido anciano.

De todas formas, queda descartado el tratamiento vampírico para adquirir la vida eterna: las transfusiones no son tan eficaces. Menos mal, porque se veía venir un auténtico negocio sangriento en todo esto.

Visto en New Scientist.