No, no se trata de quemar a nadie. En el mejor estilo de las vacunas de Jenner y Pasteur, la idea (realizada por una corporación farmacéutica, Virxsys) es utilizar virus «desactivados» que son incapaces de replicarse mezclando su ADN con el de las células del organismo invadido. Sin embargo, si las células-T del sistema inmunológico los reconocen, se crearía una inmunidad contra futuras infiltraciones de VIH.
De momento la empresa ha experimentado con monos y su versión, VIS, con buenos resultados. De todas maneras, hasta que esto se monitorice adecuadamente por la OMS y se apruebe… la terapia de vacunación se ha descartado en pacientes humanos sanos por razones obvias. Claro que el VIH no es el único retrovirus: tal vez futuros desarrollos de esta técnica nos traigan también una de las cosas que más se ha criticado a la ciencia médica en todos los tiempos: la vacuna contra el resfriado.



