Mi amigo Ignacio ha venido de Lituania y se ha traído este hermoso trozo de ámbar báltico. Este, que tradicionalmente es el ámbar, a menudo contiene restos de pequeños insectos conservados cuando la resina del Pinus succinifera se fosilizó, hace ya 50 millones de años (son del Eoceno). Lo curioso de esta pieza es que contiene una araña de grandes quelíceros y una pequeña avispa. La araña no tendrá más de dos milímetros de largo.
Dejando de lado la parte teatral (depredador y presa unidos en la hecatombe final…) porque lo más probable es que esto sea una tanatocenosis -u sease arrejuntaos endispués de la muerte- el caso es que me puse a echarle fotos con el macro de mi DSC-V1 más un cuentahilos puesto delante. Cuál no sería mi sorpresa al ver que el conjunto funcionaba! La cámara enfocaba tan de cerca que es casi microfotografía. Chapucera, sí, pero funcional.
También he fotografiado a mi hormiga de ámbar, un ejemplar de mi colección que hace tiempo traje de Checoslovaquia:





Hala!, me tienes que contar eso del cuentahilos delante.
Jejejeje..
Pues para ser chapuceras se ven muy bien neno…
Un trabajo redondo… 🙂