Una estructura arquitectónica Neanderthal en Francia

El círculo de BruniquelUn singular hallazgo en la cueva de Bruniquel (Francia) vuelve a hacernos cuestionar el estatus cultural de los Neanderthal. Recapitulemos sobre los últimos retoques en el conocimiento de esta especie anterior al hombre que habitó Europa desde hace un cuarto de millón de años hasta hace unas 28.000 primaveras. Sabemos de hace tiempo que poseían una avanzada industria lítica, controlaban el fuego, el uso de pieles como abrigo, se adornaban el cuerpo con collares y pulseras, enterraban a sus muertos y tenían cierto tipo de rituales, hacían sopa e infusiones, conocían las propiedades curativas de plantas y raíces, y su arte está aún en cuestión: no hay testimonios claros de representaciones artísticas (realistas o abstractas) de esta especie.

3D de las estructuras Neanderthal de BruniquelLo que se ha descubierto en Bruniquel es una serie de seis composiciones circulares hechas con estalactitas rotas y dispuestas en manojos apilados. Las estalactitas son más o menos del mismo grosor, y están apuntaladas cuidadosamente: no es un trabajo de aficionados. Ya que la sala donde están estas estructuras se encuentra a 300 metros de profundidad, con difícil acceso y en la oscuridad más absoluta, el uso de estalactitas tiene sentido; pero el mover 2.200 kilos de roca en semejante lugar tiene que tener algún sentido.¿Uso ritual? Es lo primero que viene a la mente, aunque también cabe la posibilidad de que se trate de depósitos de algo. Pero ¿qué podía ser, si estos cazadores-recolectores Neanderthal no tenían grano para guardar? ¿Agua, una especie de piscina? No poseían lonas embreadas o algo similar para mantener el líquido.


Néandertal à Bruniquel por CNRS

Quien lo hiciera, utilizó fuego para iluminarse durante los trabajos de construcción; hay rastros de puntos de luz, y también hogueras en los círculos. Los investigadores, además, dataron la construcción basándose en los depósitos de calcita que cubrían a las piedras: la cifra estimada es de más o menos 175.000 años, con lo cual la única especie que pudo hacerla es Homo neanderthalensis. Esto nos lleva a replantear otro par de cosas: se suponía que estos homínidos no tenían capacidad constructiva, ni tampoco había pruebas de que utilizaran las cuevas con tanta profundidad (las pinturas de Lascaux y Altamira, representaciones pictóricas en las paredes de cuevas a gran distancia de la entrada, son obra del H. sapiens).

Otro tema, ya menos específico de neanderthal o sapiens, es algo que se lleva poniendo en cuestión desde los hallazgos de Göbekli Tepe: tradicionalmente se pensaba en la revolución del Neolítico como un proceso que había llevado del sistema de caza-recolección al pastoreo-agricultura, que había dado lugar a agrupaciones sedentarias (aldeas, luego ciudades) y éstas a estructuras sociales complejas (reyes, consejos tribales) y de ahí a la elaboración de templos y recintos comunales de actividad religiosa o social. Es decir, el templo es lo último de todo este proceso cultural. Pero Göbekli Tepe es un templo anterior a las más antiguas ciudades, y estas cosas redondas de Bruniquel son 170 mil años anteriores a Stonehenge. Da pavor pensar en la cantidad de tiempo que estamos planteando aquí. Si realmente era un recinto ritual, quiere decir que el concepto de «templo» no sólo es anterior a las ciudades, sino incluso al hombre.

Early Neanderthal constructions deep in Bruniquel Cave in southwestern France, en Nature.

visto en Libération