¿Por qué tenemos el pene tan grande? (algunos)

Ya lo decía Desmond Morris en El Mono Desnudo (1967): el hombre no solamente es el primate que tiene el cerebro más grande, sino también el pene. Aparte de ser un dato anecdótico que se da en las clases de Biología para escandalizar y provocar a las niñas, es algo a lo que no se suele prestar atención. Pero nunca tuve claro el porqué de tal fenómeno. Visto a posteriori, resulta bastante lógico, ya veréis.

Cada animal tiene un diseño especial para su órgano inseminador, y algunos son tremendamente especializados como los retorcidos penes de pato, o los hemipenes reptilianos. El hombre no se queda atrás, y como siempre la explicación es una carrera contra las hembras. Mientras que en el caso del pato es un acto de competencia (la vagina de la pata es retorcida y llena de secciones falsas) lo que le pasó a las mujeres fue consecuencia de nuestra erección, es decir, como especie bípeda. El cambio postural llevó un esqueleto cuadrúpedo perfectamente diseñado y probado durante cientos de millones de años de evolución a una posición antinatural, con la columna en vertical, las vísceras apoyadas en la pelvis y el ano hacia abajo. Las consecuencias aún las pagamos: dolor de espalda, de pies, hemorroides y una forma de parir molesta.

Aún más, el aumento del volumen craneal también provocó un ensanchamiento del canal del parto, con lo cual el miembro tuvo que crecer para encajar adecuadamente en la vagina, como decía una señora conocida: «gorda que llene y larga que alcance» . Así, el pene de H. sapiens duplica con creces el tamaño del de cualquiera de sus hermanos primates. Pero ¿y la cabeza? Me refiero al glande, esa estructura en forma de seta desconocida para otros penes. ¿Qué sentido tiene, quedarse enganchado como los perros? No.

La hipótesis más aceptada es la del «desplazamiento seminal»: el reborde del glande actuaría como una escobilla limpiaparabrisas, escurriendo el semen de otros machos hacia fuera e incrementando con ello la posibilidad de inseminar a la hembra con el propio, que en el fondo es lo que todos los machos de cualquier especie desean*. Un estudio hecho con penes de goma (con y sin cabeza escurridora) y semen artificial otorgaba un 30% más de eficacia a los con cabeza que a los sin, aunque éstos fuesen de tamaño grande.

Artículo en Scientific American.

* ¡Eh! ¡Nadie ha hablado de criarlos después!

4 comentarios

  1. Lo del «estudio hehco con penes de goma» me llama poderosamente la atención. ¿Hay gente que estudia estos fenómenos??

Los comentarios están cerrados.