Hace ya un par de años se descubrió que las salamanquesas y geckos (Gekkonidae) andaban por las paredes no mediante el efecto ventosa de las laminillas de sus dedos, sino por un sistema más complejo: esas laminillas se dividen en finísimos pelitos (setae) que acaban en una punta ramificada en pelos más finos (spatulae). El animal aprovecha las fuerzas de Van Der Waals, la llamada Fuerza Atómica Débil, usando una especie de campo de fuerza direccional para sostener su peso no sólo en superficies ultralisas sino también sobre paredes encaladas, donde ninguna ventosa aguanta.
Por supuesto, una vez descubierto, viene la pregunta: ¿Se puede sacar dinero de esto? ¡Y aparecen los productos! ¡Oh maravilla! Ya tenemos una cinta hecha de nanotubos de carbono que soporta una tracción paralela a la superficie de 1.6kg en sólo 4mm2 y se despega cuando se tira perpendicularmente. El potencial de este adhesivo reutilizable es enorme, pero falla en un par de cosas: el precio de fabricación de los nanotubos (¿cuándo no?) y la fuerza que hay que aplicar para que la cinta se pegue, que ahora mismo es de 2kg para el trocito que hablamos antes.
Leído en NewScientistTech




Pues es una noticia muy interesante, aunque es lo que dices, hasta que veamos estos avances en el día a día todavía queda muchísimo… 🙁