El británico Andrew Wardle nació hace cuarenta años sin pene, por una malformación de nacimiento (extrofia de vejiga). La cirugía para ponerle la vejiga dentro del cuerpo otra vez fue difícil y le dejó maltrecho durante toda su vida; y hasta hace poco no pensaba siquiera que su defecto pudiera corregirse, aunque le plantearon ciertas posibilidades a base de transplantes de tejido de otros miembros para construir un pene artificial.
En 2012, Mohammad Abad -otro británico sin pene, esta vez por un accidente- consiguió su miembro y confirmó las esperanzas de Wardle: la ciencia médica disponía ya de la tecnología para construir un pene cibernético, parte orgánica (obtenida de tendones, piel y músculo del paciente) y parte mecánica (unos sacos hidráulicos hinchables mediante una perilla instalada en el escroto y un depósito de solución salina alojado, bueno, junto a su cibervejiga).
Esta operación -totalmente cubierta por el National Health Service británico, o sea la Seguridad Social- que culmina una serie de más de 100 operaciones destinadas a fabricar el ciberpene, permitirá a Wardle realizar actividades sexuales con su novia Fedra por fin; pero antes, con el fin de estabilizar el mecanismo hidráulico, ha de pasar dos semanas en posición erecta y tamaño máximo.
Visto en BoingBoing.




Va a tener a la puerta de su habitación a las enfermeras haciendo fila india….