Debería estar en un museo

Una de las teorías que se barajan sobre la muerte del faraón Tutankhamón (a los 19 años) culpa del prematuro fallecimiento a un desorden hormonal hereditario que provoca una serie de síntomas característicos. Estos síntomas -cráneo elongado, superproducción de estrógenos y a causa de ello, desarrollo de pechos y disminución del pene en varones- serían otra prueba de que el faraón hereje Akhenatón era realmente su padre: los relieves de Amarna suelen mostrar a Akhenatón con estas malformaciones al extremo de la caricatura.

Zahi Hawass, el jefe del departamento de arqueología egipcio, negaba recientemente esta posibilidad indicando que el pene del faraón estaba «bien desarrollado«. Obviamente esta afirmación llevó a los periodistas a explayarse sobre el tema. Y así se destapó la espantosa verdad: el pene de Tutankhamón ha desaparecido.

Según los registros del British Museum en Londres, en la primera apertura de la momia en 1922 todo estaba en su sitio. En 1968 se indicó su ausencia, para redescubrirlo hace cuatro años en la arena suelta que hay alrededor de la momia. El huidizo miembro estará seguramente en la vitrina de algún coleccionista privado que no ha tenido en cuenta la… MALDICIÓN.

Visto en New Scientist.

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