El cuerpo de Jeremy Bentham

Jeremy BenthamJeremy Bentham (1748-1832) fue una de esas mentes prolíficas que no abundan demasiado, un polímata, genial en múltiples campos: filósofo, matemático, inventor, economista… acuñó varios términos modernos como internacional, maximizar, codificar; inventó el panopticon, una estructura carcelaria radial que permitía tener vigilados a los internos sin moverse.

Bentham fue el inventor del utilitarianismo, una filosofía que daba por hecho que «bueno» era aquello que causaba mayor bienestar a más cantidad de gente. Por supuesto esto le opuso a la manera de pensar dominante en la Gran Bretaña de su época: uno de sus conceptos, por ejemplo, era que la sodomía debía dejar de ser considerada ilegal. Otra vertiente de estos razonamientos justificaba el uso del terrorismo como herramienta política: a veces el pensamiento liberal tiene estos dobles filos.

Pero no estamos aquí para hablar de filosofía o política, sino de la curiosa construcción funeraria que Jeremy ordenó erigir tras su muerte. Morbo!

El auto-icono, como fue definido, consistía en lo siguiente: en el testamento, además de dejar gran parte de su (amplia) fortuna a la Universidad de Londres, añadía unas instrucciones específicas sobre el destino de sus restos. Dichas instrucciones fueron cumplidas casi por completo:

«Mi cuerpo lo cedo a mi estimado amigo Dr Southwood Smith para que se disponga de la manera más abajo mencionada. Y comando que tan pronto como parezca a cualquiera que mi vida está en su término, mi ejecutor (o cualquiera otra persona en quien la apertura de este papel haya sido observado) enviará un expreso con la información de mi fallecimiento a Southwood Smith solicitando que lo lleve al lugar en donde yace mi cuerpo. Y después de comprobar con el experimento apropiado que no persiste ninguna Vida, es mi petición que tome mi cuerpo bajo su cargo y lleve a cabo las medidas indispensables y apropiadas para la disposición y la preservación de las varias partes de mi forma corpórea de la manera expresada en el papel anexo a este Testamento, y en cuya cabecera he escrito ‘ Auto-Icon.’

El Esqueleto deberá ser juntado de tal manera que la figura entera se puede sentar en una Silla ocupada generalmente por mí en vida, en la actitud en la cual estoy sentando cuando estoy ocupado en pensamientos en el curso del tiempo empleado en la escritura. Ordeno que el cuerpo preparado así sea transferido a mi ejecutor que hará que el esqueleto sea revestido en uno de los trajes negros usados de vez en cuando por mí. Él se encargará del Cuerpo así arropado junto con la silla y el bastón llevado por mí en mis últimos años. Y para contener el aparato entero hará que se prepare una caja apropiada y hará grabar en caracteres visibles en una placa que se pondrá sobre eso.»

Auto-iconEl fallo del Dr. Southwood Smith fue el embalsamamiento de la cabeza. Quiso desecarla mediante vapores de ácido sulfúrico, lo cual resultó ser un éxito en cuanto a durabilidad pero un desastre estético: la cabeza momificada, con aspecto de cuero curtido, lleva empotrados los ojos de cristal que el propio Jeremy había escogido y llevado en los bolsillos los diez años anteriores a su muerte.

Para solventar esto, sobre el esqueleto vestido del difunto Sr. Bentham se colocó una cabeza de cera esculpida por el francés Jacques Talrich. El conjunto aún se conserva hoy en día en la Universidad, como puede verse.

Artículo saqueado sin piedad de PyroManiac

2 comentarios

  1. Madre mía…

    Esto me recuerda a un capítulo de Me llamo Earl, donde había una funeraria que en lugar de meterte en un féretro durante el velatorio, te hacia una especie de recreación de las cosas que te gustaban hacer en vida… Hasta salia un tío, bebiendo cerveza y viendo un partido de fútbol de su equipo… 🙂

  2. Pero tiene un aire a cuento macabro de Lovecraft o Poe, ¿verdad? Con eso del médico equivocándose con la cabeza y la máscara de cera…

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