La semana pasada Teherán anunciaba el lanzamiento de una prueba espacial, un cohete Kavoshgar lanzado desde alguna plataforma secreta conteniendo varios seres vivos -dos tortugas, lombrices y un ratón-. La utilidad del lanzamiento era básicamente ver si el cohete llegaba a destino, y si podía retransmitir datos de vuelta a Tierra; aparte del punto político que representa por una parte ser una nación con carrera espacial y por otra, capaz de hacer lanzamientos de misiles intercontinentales. Una inmadurez.
Obviamente las demás naciones con capacidad nuclear/espacial arrugaron las cejas y reaccionaron con igual inmadurez; personalmente ya me parecía ofensivo que un país como la India se moleste en tener satélites y armas nucleares teniendo a su población como la tiene, así que esto resulta molesto más bien pensando en las tortuguitas y compañía. Ya podían haber enviado una sonda robot. Pero el mejor titular es el que puso el Times de Londres: «Irán lanza exitosamente al espacio una lata de gusanos«.



