Hace mucho tiempo, siendo un ávido lector de revistas como Cuarta Dimensión, Planeta, Karma 7, Mundo Desconocido y Más Allá, me tragaba todas las historias que en ellas se contaban por esa certeza (que los adultos comparten al 80%) de que lo que está impreso en papel debe ser verdad.
Una de aquellas historias, poco repetida porque no se trataba de OVNIs ni de ectoplasmas, narraba inquietantes leyendas procedentes de la Kamchatka: una península boscosa al este de la Unión Soviética de difícil acceso en la que los investigadores enviados por Stalin habían hallado rarísimas especies botánicas. Una era la Orquídea Negra, de perfume venenoso, cuyo último ejemplar había desaparecido de la mesa del científico que la estudiaba dejando atrás su cadáver… asesinado por manos desconocidas. El otro espécimen que recuerdo era un árbol carnívoro que expelía un narcótico en un radio de unos pocos metros en torno a su copa. Los animales o exploradores que se acercaran y cayeran en el error de recostarse bajo el tronco a descansar ya nunca despertarían, y sus restos pasarían a abonar el suelo en torno a la planta.
Nunca más fui capaz de encontrar referencias sobre estos vegetales mitológicos, incluso con la potente Biblioteca Global de que disponemos. De hecho descubrí que Kamchatka es un sitio regularmente visitado, nada salvaje, y no la especie de selva subtropical asesina que se describía. Pero hace poco, leyendo…
La imagen procede de una vieja historieta mexicana llamada Los Supersabios, de los años ’40. Al ver la descripción me di cuenta que el mito existía más allá de mi cabeza y la del que escribiera el artículo engañoso. ¡Tenía que encontrar al árbol carnívoro! De hecho hay muchas leyendas de árboles por el estilo, pero casi todos son del tipo articulado: hace cosa de un año uno de estos monstruos –pili mara, «árbol tigre»- intentó comerse una vaca ante los ojos anonadados de unos indios, que redujeron a astillas a aquella cosa. Bueno, la historia es ridícula, pero deja claro que el mito existe. Igualmente encontramos al ya-te-veo de Centroamérica y otro en Madagascar que es la referencia más antigua tomada por un occidental de estos temas (y el grabado de la cabecera del artículo).
¡Más descubrimientos! Este recorte de La Vanguardia de 1968 describe un árbol soporífero por el estilo… lamentablemente es una fábula de Juan Perucho. Pero ¿inspirado en hechos reales? Un relato del siglo pasado habla de unas islas en el Pacífico Sur,una de las cuales –El Banoor o Isla de la Muerte– está poblada por flores carnívoras que adormecen al incauto y acaban por envolverlo. Otro árbol en las selvas entre Brasil y Guyana, territorio de los indios Yatapu, está cubierto de anchas y gruesas hojas que desprenden un jarabe cuyo olor atrae a los monos. Cuando un mono se interna en ese espeso follaje ya no se le ve salir, aunque algunos días después caen de la copa los huesos limpios de carne. En Nicaragua se conoce una hiedra desprovista de hojas cuyos zarcillos cubiertos de pega son capaces de atrapar a un perro, y en la Sierra Madre mexicana se habla del «Árbol Serpiente» de flexibles ramas capaces de atrapar y retener a un hombre si está lo suficientemente cerca.
Ahora bien, no podemos caer en el truco de creer que tiene que haber algo de verdad en esto por muchas leyendas que se cuenten, pero está claro que la fantasía de las plantas carnívoras gigantes ha fascinado a la humanidad en todas partes. Sin embargo, sigo sin tener una referencia directa a los árboles soporíferos. La investigación no ha acabado… a todo esto, el test de alérgenos me acaba de sacar que soy sensible al polen de olivo y gramíneas. Por algún tiempo me mantendré alejado de la maleza.




Desde luego es una forma muy especial de conseguir nutrientes… 🙂
Quisiera verlo al àrbol carnivoro, que muchos años lo ando buscando, pero no lo encuentro, viaje por todas partes,preguntè a muchas personas no lo conocen, no saben que es un a`rbol carnivoro. Para mi si existe. Esa es mi desesperacion de verlo y enfrentarlo, quisiera talarlo.
existe el arbol carnivoro? en que pais se encuentra?
ç gracias
Alfred, todo el conocimiento que hay actualmente de este tipo de plantas se basa sólo en leyendas. Es como el Yeti o el Mokele-Mbembe – sólo podemos esperar que algún día se descubra algo… desde luego, lo que nunca se podrá demostrar con certeza es que no existe. Por eso las leyendas nunca mueren.
bueno… y ¿porque no iban a existir? cosas mas raras se han visto