Monstruitos japoneses

A veces ocurre que la gente tiene intuiciones del futuro. No hace mucho leía una mala historia fantástica de 1949 en la que  usaban algo como «pantallas con una máquina de escribir debajo» y «robots orgánicos duplicados de personas… se podría decir una copia química«: todo esto un par de décadas antes de usarse monitores como interfaz de ordenador-usuario y del mero concepto de clon.

Aquí tenemos un librito de medicina japonés, el Harikikigaki -un anónimo tratado escrito en Osaka en 1563- en el que se describen una serie de animalculi de raro aspecto y letales efectos, ya que al entrar en el cuerpo humano provocan enfermedades. ¿Un preludio al concepto moderno de microbios? No.

Koseu, uno de los bichillos. Habla! La idea es totalmente diferente. Los bichos tienen un aspecto bastante bizarro y un comportamiento más acorde con un espíritu maligno que con una forma de vida microbiana o parasitaria. Por ejemplo el koseu (aquí a la izquierda) con ese aspecto de espermatozoide, es adicto al sake dulce y además, sabe hablar. Lleva un gorrito que lo protege de las medicinas.

Parece ser que estas ideas provenían de la medicina tradicional china y se hicieron populares en el Japón.  No es raro que haya gente que, basándose en cosas como estas, llegue a pensar en unos conocimientos olvidados pero más certeros que los modernos. Para mí, igual que el átomo de Demócrito y Kanada, es pura intuición científica.

Se pueden ver más láminas de bichitos (vale la pena!) en Pink Tentacle.

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