«Banana não tem caroço, mas tem filamento grosso» – frase popular brasileña.
Un trabajo sobre rasgos genéticos humanos describe en lacónicos términos de bioquímica una enfermedad genética que afecta al 100% de los humanos: la cancelación del gen de la gulonolactona oxidasa. Esta enfermedad provoca fallos en los tejidos conectivos y la dependencia del ácido ascórbico, que ha de ser ingerido de forma regular (vitamina C) o sobreviene la pelagra, la enfermedad de los marinos. Otro efecto secundario es la falta congénita del os priapi o báculo: el hueso del pene.
Prácticamente todos los mamíferos y casi todos los primates disponen de este adminículo, pero los humanos dependemos del correcto funcionamiento del sistema hidráulico para mantener la erección. Esta mutación defectuosa debió ocurrir lo suficientemente atrás en el tiempo como para afectar a toda la especie humana. Un asco, tíos. Un curioso estudio del 2001 sugiere que la «costilla de Adán» descrita por el antiguo testamento se refiere en realidad al os penis, ya que los antiguos hebreos no eran imbéciles y nada más ver un esqueleto se ve que no le falta ninguna costilla.
La noticia original en Pharyngula.
Y el estudio de la Universidad John Hopkins, aquí.




Ese cambio de «look»?
Pues me parece que es mas práctico poder ponerlo en «bajo consumo» si no seria cantidad de incomodo estar todo el día «con el arma a punto»…
En metros y autobuses concurridos podría dar mas de un problema o de una alegría… xDDD