Una de las investigaciones médicas más interesantes de los últimos tiempos es la búsqueda del secreto de la juventud y la vida prolongada. Descartada al principio como fantástica, los descubrimientos sobre genética y funcionamiento estructural han acabado confirmando que es teóricamente posible mantener un sistema celular vivo indefinidamente anulando los mecanismos llamados apoptóticos, con los cuales una célula normalita se suicida al cabo de una serie de autorreplicaciones para evitar la degradación del ADN.
Hay células inmortales, pero lamentablemente son algo caóticas para nosotros: los tejidos cancerosos carecen del freno regulador y no sólo no mueren, sino que se multiplican desenfrenadamente y sin orden. Pero una célula sana también podría durar más: se sabe que algo de esto está relacionado con el acortamiento de los telómeros, los segmentos terminales de los cromosomas. A medida que pasa el tiempo y en cada copia celular, los telómeros se van acortando.El descubrimiento de la telomerasa, una enzima transcriptasa inversa capaz de replicar íntegramente el código de los telómeros, abrió las puertas al debate: ¿podría ser esta enzima el secreto de la inmortalidad? Nuevamente encontramos que hay dos tipos de células que poseen esta enzima: las germinales y las cancerosas. Cuidadín. Posiblemente el tema de la telomerasa sea parte de la solución, pero como decía Paracelso, «Veneno, remedio: la diferencia está en la dosis«.
Otra pieza clave para el misterio del deterioro celular es la enzima SIRT1 que contribuye a crocesos de regulación celular. El famoso resveratrol, compuesto que se encuentra en el tintorro común de mesa, precisamente se supone que activa esta enzima. Claro, los laboratorios se han lanzado a sintetizar estos compuestos.La farmacéutica Pfizer (famosa por su Viagra) ha llevado a cabo numerosas investigaciones con compuestos que emulan al resveratrol -fabricados por la competencia, GlaxoSmithKline– pero como no lo han conseguido, concluyen que el propio resveratrol no funciona como se decía. Por supuesto, Glaxo dice que es envidia cochina y cuestiona la fiabilidad de estas pruebas.
Detrás de todas estas mezquinas peleas nos queda descubrir un par de hechos sobre esta fitoalexina del vino:
- se absorbe mejor por vía oral, pero por contacto con la mucosa del interior de la boca;
- se asimila más y permanece en sangre si se ingiere con alguna cosita para comer.
Así que menos pastillas y más copas, si queremos vivir más y mejor. Y ojo con el hígado, tomar el vino con algo de quesito y jamón para que entre como debe.




:up: muy linda esta nota..muchas gacias por compartirla..