Un niño de Colorado, que presentaba un tumor en el cerebro, reveló al ser operado un pie de bebé y fragmentos de un brazo y otro pie, intestino… estos crecimientos estaban poniendo en peligro la vida del chico, y fueron extirpados convenientemente. Sí, se está recuperando. 🙂 La foto que hay es demasiado asquerosa para ponerla en este blog (que lo ven niños pequeños!) así que el que quiera verla que entre en Paleofreak.
La curiosidad del tema está en que el crecimiento anómalo no venía provocado por el accidente del «gemelo reabsorbido», cuando en una pareja de univitelinos uno de ellos absorbe durante el crecimiento al otro. Esto es más freaky aún: es un teratoma, un tumor cuyas células se multiplican descontroladas y a veces recapitulan grandes trozos de su código original sobre la marcha, como un ordenador enloquecido.
Resumiendo, el tumor estaba clonando al chico dentro de su propia cabeza; como la copia era imperfecta, salió algo más parecido al monstruo de La Cosa que a un bebé. En ese sitio, no hubiera dado para mucho más; pero da mucho que pensar sobre las posibilidades de un malfuncionamiento en un sistema tan complejo como el organismo humano. Me vienen a la mente Quato y las antiguas leyendas sobre niños intercambiados en la cuna por los duendes: la cosa que vemos se parece mucho a (fragmentos) de un bebé, pero no es más humano que una verruga. Es tejido vivo fabricado por los sistemas programados de coordinación intercelular, pero nunca hubo un individuo detrás.
La noticia en el Denver Channel…
Comentada en Pharyngula…
y leída en Paleofreak.




Yo había pensado en «la mitad oscura» hasta que lo has aclarado… 🙂
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