La noticia es vieja, pero no se publicó en los medios locales; cosa extraña porque ocurrió en Vigo. Cinco calamares gigantes (Architeuthis) fueron encontrados a lo largo de una semana en las costas de la Bahía de Vizcaya.
Últimamente el misterio de los calamares gigantes -que eran poco más que un mito hace veinte años) está despejándose bastante, y ya nos resultan casi animales convencionales. Parece que son más abundantes de lo que creíamos, y otras especies grandotas también están dejándose ver en las proximidades del hombre. A medida que cae el mito, también le perdemos el respeto…
El sexo de los cefalópodos es una cosa muy curiosa, casi tan divertido como el de los caracoles. Los calamares, dotados de diez tentáculos más dos especiales (esos más largos con la punta de flecha) usan un tentáculo especial, el hectocotylus (el nombre se lo puso el sueco Linneo cuando creía que era una especie independiente y significa cien ventosas). Dicho tentáculo masculino recoge los paquetes de esperma y se encarga de insertárselos a la hembra por debajo del manto (aunque a veces la acción falla y el esperma acaba desparramado en el rostro, pero esto no lo hacen a propósito). El hectocotylus es capaz incluso de desprenderse y navegar de forma autónoma para alcanzar su objetivo.
Este pseudopene a distancia tiene sus desventajas. El acto sexual del calamar es lento* y extenuante, y trece miembros son muchos para tenerlos controlados en esos momentos tórridos; así, algunas veces resulta que el macho se inyecta el esperma a sí mismo. Uno de los cinco Architeuthis encontrados en Vigo estaba así de maltrecho.
La noticia en CDNN.
*Una hora o así. Eso es mucho tiempo. Menos fanfarronería, humanos.




Si te soy sincero la idea del pene desconectable y tal da un poco de mal rollo, sobre todo si no acabas controlandola y se se clava donde menos esperas… 🙁