Hasta hace muy poco, las células madre eran el uranio de la medicina: todopoderosas y escasísimas, además de obtenerse de unas fuentes éticamente cuestionables por algunos. Luego se utilizaron células del cordón umbilical y del tuétano -ambas provenientes de adultos y no de embriones- pero esto también tiene sus dificultades. Las CM de adulto o somáticas pueden reprogramarse para fabricar prácticamente cualquier tipo celular de un organismo, lo que les da una utilidad tremenda en cuanto a restauración de organismos dañados.
Últimamente las fuentes se han vuelto más y más comunes: células espermáticas, piel, incluso pelos, pueden servir para obtener CM somáticas. Pero lo último es lo mejor: grasa. Panceta. Esta semana un artículo de Proceedings of the National Academy of Sciences perfila un método para reprogramar células adiposas de individuos entre 45 y 60 años (será que en esa franja la cosecha es mejor!) y obtuvieron unos resultados 20% superiores a los que daba un cultivo de piel. Además, los fibroblastos (las células de piel) necesitan un cultivo de tres semanas en laboratorio antes de ser reprogramadas, mientras que las adiposas pueden manipularse directamente.
Vamos, yo lo veo así: en unos años iremos a la clínica con ocho kilos de más, calvos, sin dientes y con un riñón – y saldremos completos como jovencitos/as y encima sin panza, porque la habremos donado para salvar a más humanos desgraciados! Bienvenidos al munnndo del mañaaaanaa! (poned musiquita de Futurama…)




Endioles..!!! Mis mas oscuros sueños hechos realidad..!!! Yo podría salvar fácilmente un país pequeño… 🙂