Vuelve el trépano

piedraLa medicina es una ciencia con vaivén. Y no hablemos de dietética: cuando yo era pequeño el aceite de oliva era pesadísimo, el pescado blanco grasiento y malo, y fumar era tolerable. No, me refiero a cosas más raras. Hace poco salía en Milenio 3 el psiquiatra forense Dr. Cabrera (tipo simpático, lástima que ya no lo sacan tanto por TV) hablando del electroshock y la lobotomía y afirmaba algo que pocos se atreverían a sostener en público: que estas técnicas, brutales como son, realmente ayudaron a gente en su momento; de la misma manera que en treinta años nos horrorizaremos de los tratamientos farmacológicos que se usan ahora.

Una técnica venerable en medicina, y más antigua que las sanguijuelas, es la trepanación craneal. Hay testimonios de cráneos trepanados artificialmente en casi todas las culturas desde el origen mismo de la civilización; y lo que es más importante, cráneos cicatrizados. El agujero se hacía pacientemente con estiletes de vidrio volcánico, cobre o piedra. Una técnica era perforar series de agujeritos alineados para luego desprender el trozo de hueso como quien separa una estampilla postal; otros hacían cortes e iban profundizando. La finalidad de todo esto era generalmente extraer los «espíritus malignos» sacar la «piedra de la locura» o «purgar la presión», todos ellos términos con similar validez científica. Luego se cerraba el agujero con una placa de oro (en el caso de los pueblos andinos) o madera.Bueno, actualmente sí se usa la trepanación para aliviar la tensión intracraneal, pero en casos de accidentes. Sin embargo, un médico ruso afirma actualmente que la perforación craneal podría ayudar a los pacientes con Alzheimer. ¿Cómo se llega a esa conclusión?

La idea es la siguiente. La cavidad craneal, aparte del cerebro, contiene el fluido cerebroespinal  (FCE) que cumple diversas funciones: protección mecánica y depuración de toxinas entre otros. Para mantener la presión adecuada, cada vez que el corazón bombea sangre a la cabeza, perte de este fluido sale del cráneo por el foramen magnum (el agujero que tienen los cráneos abajo, que sirve por ejemplo para colocarlos en una lanza). Con el envejecimiento, los procesos que regulan este intercambio de fluidos se deterioran, con la consecuencia de que tejido cerebral recibe menos oxígeno y peor mantenimiento. Un agujerito que drenara la presión «manualmente» podría evitar este proceso degenerativo y así evitar las demencias seniles.

Ya le han echado los perros encima, pero si el ruso tuviese razón, entonces… ¡entonces todos los curanderos salvajes, desde los cazadores de cabezas neolíticos a los guerreros Paracas* y el tipo del embudo en la cabeza del Bosco, habrían hecho lo correcto!

El artículo junto con otras divertidas técnicas en New Scientist.com

*son una tribu preincaica, famosa por sus tejidos. No son paracaidistas.

2 comentarios

  1. Si después de tanto jaleo el Alzheimer se curase con unos agujeros, seria para llorar… Lo que nos podríamos haber ahorrado… 🙁

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