En esta época de recortes presupuestarios en que se ha dejado claro que los americanos no pisarán Marte (ni los europeos, vaya) por el camino que vamos, va la NASA y se saca de la manga la actualización del proyecto para construir una nave hiperespacial: sí, una nave con un motor de curvatura capaz de llevarnos a las estrellas.
¿Recordáis el proyecto de la 100 Years Starship de Harold White? De esto hace dos años. Basado en las teorías del motor de Alcubierre, este vehículo crea una burbuja en el espacio-tiempo en la cual es capaz de estar en cualquier sitio en poco tiempo, sin desplazarse (o al menos en el sentido que nosotros damos a esto en el espacio tridimensional). Los cálculos de Alcubierre -puramente teóricos- exigían una conversión de energía equivalente a la masa de Júpiter para crear la burbuja; unos ajustes en la geometría del anillo de curvatura efectuados por el equipo de White reducían estos requisitos a unos modestos 600 kg. Basados en esos cálculos Mark Rademaker ha rediseñado la nave original, en un guiño trekkie más que evidente.
Otro problema que se mencionaba era la posibilidad de que la burbuja del campo de curvatura capturara partículas en su trayectoria, que serían liberadas en forma de una emisión extremadamente energética en el «frente de onda» de la burbuja al frenar, provocando una destrucción masiva en el punto de destino.
Siendo realistas, el motor Alcubierre requiere de un tipo de materia exótica para funcionar que aún ni siquiera ha sido observado o fabricado (por ejemplo, sí hemos fabricado antimateria, aunque muy lejos de los seiscientos kilos necesarios para llenar el depósito de esta nave) y con los cálculos actuales, un viaje a Próxima Centauri en esta nave llevaría cinco meses (poco menos de la mitad de lo que tardamos ahora en llevar un vehículo a Marte). Pero aún no somos capaces de asegurar la vida de un equipo de astronautas en un viaje de cinco meses… es decir, todo esto no es más que un tirón de manga de la NASA para obtener presupuesto. De cualquier manera, es un proyecto interesante y nunca se sabe qué nuevo descubrimiento podría solventar alguno de estos problemas.
Visto en io9 y otras muchas fuentes frikis.
Más fotos de la maqueta de Rademaker en flickr.





…viaje interestelar (Star Trek)…relativistas en la NASA tratando de desarrollar una nave interestelar con un «motor Warp», perdiendo el tiempo y el dinero en otro concepto relativista absurdo: convertir en energía una masa equivalente a la de un coche, para crear una «burbuja» donde el «espacio-tiempo» se pliega y deja de haber distancia, en fin…y además esa nave que quieren construir, a imagen de la nave de Star Trek, no vale un pimiento para un viaje interestelar porque para ir a las estrellas, que iremos no hay duda, tiene que ser con ACELERACIÓN CONSTANTE con los futuros motores cohete de Antimateria siempre encendidos (los motores cohete de Antimateria…los «transformadores gravitatorios» para mantener a 1 G las áreas habitables de la nave…las «estructuras indestructibles»…los sistemas anti-colisión a velocidades hiperlumínicas…y la alimentación constante de Materia/Antimateria «recolectando sobre la marcha» por el Espacio todo lo que encuentren…átomos de hidrógeno, etc, para abastecer la insaciable demanda de los voraces motores cohete de aniquilación…habrá que inventarlos), y esa aceleración constante tiene que ser HACIA EL SUELO↓…y no hacia →las paredes laterales como ocurriría en esa nave de Star Trek donde, con aceleración constante, los tripulantes se quedarían pegados a las paredes en vez de al suelo…y sin aceleración constante, estarían ingrávidos como ahora y no irían a ninguna parte más allá del Sistema Solar… Por ello la nave tiene que tener la estructura y distribución como un bloque de pisos de viviendas: donde van los cimientos, irían las toberas…donde va el tejado, iría el puente de mando ((teclear: viaje interestelar aceleración constante))
Es verdad, hasta que no tengamos generadores de campo gravitatorio y compensadores de inercia -ambos «inventos» que aparecen en Star Trek y están fuera del campo de la Física tal como la conocemos hoy- las naves estelares tendrían que tener más el aspecto de los cohetes de Von Braun. O, en caso de ser como platillos, volarían de frente y no de canto como se ve siempre.
Pero hay más problemas: el blindaje antirradiación, el mantenimiento del exterior contra micrometeoritos, hay un montón de aspectos que aún no hemos madurado y se supone que la Flota Estelar tiene resueltos después de doscientos años de viajes e intercambio con culturas alienígenas más avanzadas. Personalmente, cuando veo un módulo Apolo o Soyuz pienso: «¿Cómo demonios pudieron volar en esa… lata…?» Realmente es un milagro tecnológico.